Análisis de la criminalidad de las bandas latinas en España

BANDAS CRIMINALES LATINAS

¿Cuándo hemos asumido y dado normalidad a la violencia en nuestras calles por parte de bandas organizadas de jóvenes inmigrantes?

Las llamadas “bandas latinas” son las que provocan, causan y culminan la gran mayoría de reyertas en nuestro país. Principalmente en Madrid y Barcelona.

Son grupos de jóvenes especialmente violentos integrantes de distintos países latinoamericanos aunque actualmente se refugian en ellos también jóvenes inmigrantes magrebíes, subsaharianos, de países del este e incluso españoles. A causa de los movimientos migratorios llegan y se establecen como reyes y amos de las calles de nuestras principales ciudades. Desde hace más de 20 años las grandes bolsas de marginalidad, el fracaso escolar, la desestructuración familiar conforman el caladero en el que bucean estas pandillas violentas juveniles.

Un preocupante fenómeno social y un alarmante problema de seguridad ciudadana en contra de lo que aseguró el Ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska tras los ataques ocurridos en pasados días en diversos puntos de Madrid, todos ellos con machetes que acabaron con la muerte de dos chicos, de 15 y 25 años, y con otro herido de gravedad. Según él “España es un país seguro”. Estos grupos suelen protagonizar delitos en contra del patrimonio, hurtos, robos con violencia, agresiones con machetes, violaciones…. Sobre todo en los barrios más deprimidos. Los actos hablan por sí solos y España NO es, para nada, un país seguro. No hay más que ver la IMPUNIDAD con la que se mueven estos violentos y agresivos descontrolados que tienen atemorizadas a las más grandes ciudades de todo el territorio.

Las cifras registradas en la Comunidad de Madrid totalizan hasta unos 2500 y 3000 chavales pertenecientes a estas tribus, cada vez de menor edad. Se calcula que unos 500 no superan los 13 años (e incluso se inician a la pronta edad de 11) y que otro millar está entre los 14 y los 18. En la capital se concentran en las zonas de Chamartín, Carabanchel, Fuencarral y Usera donde tienen mayor actividad.

La pandemia ha multiplicado por dos el número de miembros y la policía no entiende el fácil acceso que tienen a las armas blancas. Están preocupados por la creciente violencia que muestran en sus actos y la falta de escrúpulos o miedo a ser descubiertos. Según aseguran fuentes policiales tienen fichados y controlados a todos estos miembros en la capital pero los ataques no cesan y el número de miembros aumenta. El informe del Centro de Ayuda Cristiano sobre bandas latinas detalla en profundidad el estado de la situación.

Desde el Ministerio, el Sr. Grande-Marlaska afirma que “el índice de criminalidad ha descendido en un 5% gracias a la inversión en medios personales (10000 agentes de Policía y Guardia Civil) y en medios materiales” y que “estamos trabajando en la reforma del Plan de Lucha contra la Radicalización y la Violencia dentro de los entornos y las bandas juveniles”.

JUPOL ha solicitado más medios para poder combatir a las bandas criminales latinas y sus posibles venganzas  y la respuesta del Gobierno ha sido preparar un texto que limita los cacheos    generalizados a estas bandas para poder averiguar si esconden armas.

El SUP (Sindicato Unificado de Policía) insiste en que la Ley de Seguridad Ciudadana actual es la principal herramienta para luchar contra la delincuencia protagonizada por los latinos organizados. Por ello, solicitan al ejecutivo de Pedro Sánchez  que no la reforme ya que sus cambios debilitan la acción de las fuerzas policiales y refuerzan la actividad de estas bandas delictivas. No aumenta el número de bandas ni organizaciones pero sí la violencia y criminalidad de las mismas. Estos grupos se subvencionan con robos y venta de drogas, cada una en su territorio pero en cuanto se sumergen en el territorio donde opera otra banda es cuando llega el problema y la guerra entre ambas. Incluso en estos días, se ven botellones aparentemente normales en toda España sobre la misma hora que finalizan como batallas campales de estos agresivos machetes en mano y la Policía, de manos atadas sin poder actuar como debieran y quisieran. La pregunta que me sobreviene es a quién beneficia esta situación y por qué este desgobierno la sostiene ignorando la voz de las fuerzas del orden y tramitando la reforma de la futura Ley de Seguridad Ciudadana. Leamos el inicio del preámbulo de la ley 4/2015 de 30 de marzo:

PREÁMBULO

I

La seguridad ciudadana es la garantía de que los derechos y libertades reconocidos y amparados por las constituciones democráticas puedan ser ejercidos libremente por la ciudadanía y no meras declaraciones formales carentes de eficacia jurídica. En este sentido, la seguridad ciudadana se configura como uno de los elementos esenciales del Estado de Derecho.

Las demandas sociales de seguridad ciudadana van dirigidas esencialmente al Estado, pues es apreciable una conciencia social de que sólo éste puede asegurar un ámbito de convivencia en el que sea posible el ejercicio de los derechos y libertades, mediante la eliminación de la violencia y la remoción de los obstáculos que se opongan a la plenitud de aquellos.

La Constitución Española de 1978 asumió el concepto de seguridad ciudadana (artículo 104.1), así como el de seguridad pública (artículo 149.1.29.ª). Posteriormente, la doctrina y la jurisprudencia han venido interpretando, con matices, estos dos conceptos como sinónimos, entendiendo por tales la actividad dirigida a la protección de personas y bienes y al mantenimiento de la tranquilidad ciudadana”.

Únicamente con la última frase de este corto fragmento se resume lo que debiera hacer el Gobierno. ASEGURAR LA PROTECCION DE PERSONAS Y BIENES Y EL MANTENIMIENTO DE LA TRANQUILIDAD CIUDADANA. Pues actúan totalmente al contrario.

FUNCIONAMIENTO Y DISTRIBUCIÓN DE LAS BANDAS LATINAS EN MADRID

Violencia, territorio y duras pruebas para entrar y salir de ellas. Así son las bandas latinas que operan en España, especialmente en Madrid y otras grandes ciudades.

Actualmente, existen siete grandes bandas que se disputan el territorio madrileño.

LA MARA SALVATRUCHA: es la más reciente banda instalada en la Comunidad de Madrid, la más violenta y sangrienta de todas. Todavía minoritaria formada por salvadoreños y hondureños asociados a la mara ‘Barrio LA 18’ cuyo número tatúan en cara, cuello o extremidades bien visible. Su lema es “Mandar, violar y controlar”. Visten de azul y blanco y van muy tatuados en rostro y cuerpo. Se localizan en las zonas de Puente Alcocer y Vallecas.

LOS DOMINICAN DON’T PLAY (DDP): son en su mayoría dominicanos pero integran a colombianos y algunos ecuatorianos. Sus lemas “Amor de tres” y “Yo sin ninguno y ninguno sin mí”. Visten prendas negras incluida gorra y suelen llevar un collar con cuentas donde el largo y los colores indican el rango dentro del clan. Esta banda va creciendo en los últimos tiempos. Están activos en Alcobendas, Pozuelo de Alarcón y en los barrios madrileños de Alfonso XIII, Argüelles, Carabanchel Alto, Campamento, Ciudad de los Ángeles, El Carmen, Embajadores, Moncloa, Moratalaz, Oporto, Plaza Elíptica, Prosperidad, Tetuán, San Blas, San Cristóbal, Villaverde y Vista Alegre.

LOS TRINITARIOS: también son dominicanos. Su lema “Amor de siete”. Suelen vestir de verde con zapatillas Nike, pañuelo bandana grande para cubrirse en los ataques y para distinguir a los que asisten a los jefes y atienden las nuevas incorporaciones, los tesoreros y los Guerreros Universales que se encargan de las estrategias de las peleas. Localizados en Alcalá de Henares, Leganés, Villalba, Hoyo de Manzanares, Fuenlabrada y Getafe y los barrios madrileños de Ciudad Lineal, Cuatro Caminos, Estrecho, Nuevos Ministerios, Orcasitas, Plaza Elíptica, San Blas, San Cristóbal, San Fermín, Tetuán, Urgel, Usera, Vallecas, Villalba y Villaverde.

 

LOS LATIN KINGS: incorporan distintas nacionalidades, esencialmente ecuatorianos, colombianos, peruanos, bolivarianos y dominicanos. Últimamente han vuelto a aparecer después de su desarticulación en 2013. Su saludo es “Yo, King, vengo hacia ti con el puño derecho sobre el corazón hasta 360 grados, fuerte rey sabio, con amor, honor, obediencia, sacrificio y rectitud”. Proclaman como lema “Los cobardes mueren muchas veces antes de su muerte, pero los Latin Kings sólo la prueban una vez”. Su mayor rango es Corona Suprema y baja a Rey juramentado y probatorio por “chapters” o capítulos territoriales. Se encuentran muy activos en Alcorcón y en los barrios madrileños de Bilbao, La Latina, Lucsero, Urgel, Aluche, Las Rosas, Oporto, Plaza Elíptica, San Blas, Getafe, Parla, Torre Arias, Vallecas, Villaverde y Vista Alegre.

LOS ÑETAS: son puertorriqueños y ecuatorianos. Visten de blanco. Su lema es “Hermano grande protege a hermano pequeño”. Se han hecho fuertes en Parla, Fuenlabrada, Getafe, Leganés y Torrejón de Ardoz y en los barrios madrileños de Delicias, Legazpi, Orcasur, San Fermín, Usera y Vallecas.

LOS FORTY TWO: se constituyen de ecuatorianos y dominicanos y algunos españoles. Van de rojo y negro. Los encuentran en Alcalá de Henares, Alcorcón, San Fermín, San Sebastián de los Reyes, Prosperidad, Hortaleza, Fuenlabrada, Leganés y Villaverde Alto.

LOS BLOOD (Brotherly Love Overcomes Oppression and Destruction) El amor fraternal supera la opresión y la destrucción. Junta jóvenes ecuatorianos, magrebíes, colombianos, españoles, rumanos y subsaharianos. Visten de rojo y negro. Se han desarticulado varias veces pero no acaban de desaparecer, resurgen. Se localizan en Alcorcón, San Isidro, Usera y Villaverde Alto.

Estas bandas siguen su particular batalla por controlar territorios que pueden ser barrios enteros, manzanas o simplemente unas calles o ciertos parques.

Los jóvenes entran en estas bandas provenientes mayoritariamente de familias desestructuradas que encuentran en ellas un tren de vida y lujos que de otra manera no podrían pagarse. Encuentran una “familia” que no tienen y suplen carencias de afecto y “seguridad” que no sienten en sus casas. Abundan las fiestas con mucho alcohol, sexo en grupo (excepto en los Trinitarios), drogas, reconocimiento social… En estos días podemos ver que de los botellones repartidos por todo el país derivan en reyertas de jóvenes violentos con machetes que provocan altercados bajo la atenta visión de las fuerzas del orden que afirman tener miedo de intervenir por falta de medios, regalándoles a estos salvajes una impunidad que no merecen. ¿No es tema de interés ni para Ayuntamientos, ni Comunidades ni Gobierno Central?

Los chicos deben pasar duras pruebas para entrar, como aguantar entre uno y cinco minutos ser golpeado por los compañeros, su grado dentro de la banda lo marcará el tiempo que se mantenga sin rendirse. Para salir, es todavía más difícil soportar los retos, puede ir desde el pago de cantidades de 3000 € o más hasta perpetrar la muerte de un individuo de la banda rival. En general, una vez fuera, si alegan que se encuentran al amparo de la iglesia no suelen recibir posteriores represalias.

Lo peor de todo es que esta problemática en nuestro país no es nada nuevo. Si nos remontamos a unos pocos años atrás, 2019 para ser exactos, se fraguaba el inicio de una guerra de 2000 jóvenes en Barcelona de distintas bandas latinas. Tras la decapitación de muchos líderes estas bandas se fueron recomponiendo y surgieron nuevas, dando rienda suelta a la violencia por controlar territorio y narcotráfico, gracias a los vacíos de poder, la crisis económica y la “vuelta de los caballeros negros” son algunas de las claves que explican este repunte.

En un inicio se instauraron dos bandas únicamente que se presentaron en España camufladas bajo la apariencia de organizaciones culturales contra el racismo y así salieron en televisión vendiendo su propaganda pero pronto se destaparon como lo que eran en el resto del mundo. Organizaciones de corte criminal que se financiaban mediante ilícitos como extorsión, robos o tráfico de drogas. En Barcelona dejaron los parques para pasar a dominar las discotecas latinas y provocaban sangrientos sucesos.

Se descubrió hace veinte años la peligrosidad de estas bandas ¿Cómo puede ser que sigamos permitiendo que existan y rijan nuestras calles e impongan su terror?¿Cómo permitimos que sigan entrando en nuestras fronteras violentos de este tipo?¿De dónde sacan esas armas tan fácilmente?¿A quién beneficia toda esta violencia y criminalidad?¿Son los jóvenes violentos, estas bandas latinas los amos del mundo?¿Por qué reina en este país la impunidad hacia el delincuente?¿Es licito que el Gobierno derogue y reforme leyes que vulneran la seguridad ciudadana? ¿Puede algún órgano judicial avalar a la policía para que pueda actuar con plena libertad ceñidos a la proporcionalidad contra estos salvajes?

Quizás si empezamos a reflexionar sobre todas estas cuestiones, nuestros hijos no lleguen a ser víctimas de esta criminalidad callejera.

VaneRg.