La opinión de Un Ciudadano Canario

Hoy mientras amasaba una cubeta de mortero (lo bueno de mi trabajo es que me permite tener la mente despejada y libre) he tenido una pequeña epifanía mientras mi pensamiento divagaba.
Nos quejamos cada día de que nadie sale a la calle a protestar, pero lo cierto es que nosotros tampoco salimos, nos hemos vuelto partícipes del hurto político de la iniciativa popular por acción u omisión queramos o no.
En cualquier lugar del mundo, es la gente, la ciudadanía, quien sale a la calle, sin color ni título… y los partidos o asociaciones civiles se suman a ellos si les conviene, bien por alineamiento o por interés electoral al hacer suyos los reclamos de la sociedad, es decir, la gente pide… y la maquinaria social da.
En España me temo, lo hacemos al revés, somos nosotros quienes salimos detrás de los partidos y asociaciones para demostrar que los apoyamos a ellos en SUS reclamos, delegando así la responsabilidad de la iniciativa en ellos y a cuando ellos convenga renunciando implícitamente a la autorrepresentación y autodefensa, convirtiéndonos por tanto en simples peones.
Pregúntense una cosa.
Cuantas veces frente a una manifestación/concentración cuyos motivos comparten, han escuchado o incluso, se han hecho ustedes mismos la siguiente pregunta:
¿quién la convoca?
Ante esta pregunta suelen darse varios escenarios, los más comunes del tipo:

1, Si la convoca «x» no voy.
2, Si no la convoca «x» no voy.
3, Si va a ir «x» no voy, que no quiero que me relacionen con el.
4, ¿Irá mucha gente? Es que si no…

Y he aquí el meollo del asunto, y es la pregunta que todos deberíamos hacernos.

¿Qué es lo realmente importante, lo que se reclama… o quién lo reclama?

Si la respuesta es, como lógicamente debería ser, lo que se reclama, pues es el objeto de necesidad y/o justicia que se pretende lograr, ¿por qué sólo participamos si quien haya tenido la iniciativa es o no de nuestro agrado político? ¿Acaso son más importantes unas siglas que hacernos escuchar para que atiendan nuestras necesidades?
La primera pregunta ocurre porque hemos caído en el sectarismo, nos da miedo ser señalados por un bando u otro como si de un desertor o traidor en la guerra se tratase, como si algo dejase de ser justo por el simple hecho de quien lo pide y estuviera mal apoyarle indistintamente de que nosotros mismos también lo necesitemos y cuyo resultado para desgracia nuestra son la heterogeneidad, desunión y debilidad… porque hemos perdido de vista lo realmente importante, que los partidos están para representar nuestros intereses, no nosotros para defender los suyos y ellos, deben ir tras nosotros y no al frente, la ciudadanía debe hablar fuerte y claro en las calles sobre lo que reclama y ellos escucharnos, si es que quieren ser elegidos como nuestros representantes y no al revés.
Por ello entre otras cosas hemos entrado en una dinámica donde el pueblo español, que es quien realmente tiene el poder, obvia ese hecho y se la pasa enfrentado sin poder alguno, porque espera infructuosamente a que «los suyos» sean quienes le lleven a repetir lo que ellos mismos le dicen que necesita o como le dicen que lo necesita, mientras con recelo rechaza a «los otros» aunque lo que reclaman le sea también beneficioso, en lugar de forzar que ellos, todos, se tengan que someter, como no debería ser de otra manera, a la soberanía legítima y de derecho que ostentamos sobre ellos.
Cuando podamos dejar de ser de «propiedad de x» y empecemos a ser «el pueblo español» más allá de partidismos, lograremos algo, hasta entonces, seguiremos perdiendo el tiempo y viendo como la izquierda domina las calles consiguiendo lo que quiere, porque ellos, no preguntan quien convoca… salen y punto…

Escrito por Isaac Guedes.