Los vecinos de Sant Martì dicen NO a las COCINAS FANTASMA

Redacción – Cada domingo unos 200 vecinos se manifiestan de mañana temprano con pancartas y caceroladas en la calle Puigcerdà 204 de Barcelona. Vienen repitiendo desde febrero la misma protesta: NO A LAS COCINAS FANTASMA. España, Barcelona 31 de mayo de 2021.

 

concentración «Vecinos Afectados por Cocinas Fantasma» c/ Puigcerdà 204, Barcelona 16.05.21

  Es que NO quieren convivir con ruidos, malos olores, gases y problemas de circulación en un sector del barrio hasta ahora tranquilo, y especialmente porque vienen apoyando y reivindicando el Plan Metropolitano que la Alcaldesa tanto promulga gastando millones de euros en obras faraónicas, quitando los coches del medio y reemplazándolos por cubos de hormigón. No se entiende ahora esto, dicen.

En ese local, ya parcialmente demolido desde principios de este año, los colindantes descubren que dichas obras serían para instalar una dark Kitchen y que los propietarios serían Cooklane.

La primera gigantesca grúa, según los vecinos la vieron venir el día domingo 28 de febrero, para descargar material, sin cortes de tráfico ni medidas de precaución. Por eso bajaron a impedirlo y avisaron de inmediato a las autoridades.

Se ponen en marcha para ahondar en el tema, respecto a las licencias y la legalidad de esta pujante actividad, porque afirman que no son compatibles con la buena convivencia del barrio.

Dijeron manifestantes que aparentemente los propietarios del local tendrían un permiso de obra menor, y para cumplir con los requisitos y la seguridad necesaria podrían requerirse permisos de obra mayor.

Pasa lo mismo con la posible futura cocina fantasma de Les Corts, de la calle Felipe de Paz, recientemente también paralizada de parte del ayuntamiento por revisar el expediente.

«Vecinos Afectados por Cocinas Fantasma» en Barcelona.

Hablando con Verónica Soto, que es vecina de Sant Martì desde hace unos 20 años, dice haber venido de Chile a cambiar de aires y por amor.

Ahora se encuentra luchando con todos sus vecinos mano a mano para que el mismo Gobierno no les arruine su día a día permitiendo en esta paradisíaca calle del barrio, determinadas actividades incompatibles con el descanso, aire limpio, y escasos lugares para que aparquen apenas los vecinos.

vecina del barrio San Martín

Representa al movimiento “Vecinos Afectados por Cocinas Fantasma”. Hasta ha colgado un pedido de ayuda para recoger firmas y hacer más fuerza:   NoACocinasFantasma

Somos un vecindario muy unido y queremos conservar lo bueno que nos queda.”

Ya tenemos a 100 metros una Gran Vía de coches como de les Corts Catalanes, y no hace falta más jaleo. Además parece que este Ayuntamiento integrado por PSC-PSOE y Barcelona en Comù no escucha a los vecinos para nada.”

A pesar de que la Ley deja un vacío legal por el cual nos la quieren «colar», exigimos a la Alcaldesa Colau que gestione un consenso en cada barrio. No puede ser que para pagar impuestos existimos y para decidir en buen funcionamiento barrial no.”

Si hay una buena disposición de subsanar el tema de forma legal como han publicado en los medios no entendemos cómo hasta ahora no han movido ni un ápice!.”

local afectado, calle Puigcerdà 204, Barcelona.

Buscamos una solución.

La representante de Vecinos Afectados por Cocinas Fantasma, Verónica Soto, dice haberse reunido con el Ayuntamiento unas 3 veces, tanto con el Regidor David Escudé Rodríguez (PSC) y el Gerente de Coordinación Territorial Josep García Puga.

Se acercaron a la zona para preocuparse sobre la situación algunos representantes de partidos políticos.

Nos han hecho una encerrona.

Le Habían enviado por gmail, la fecha para una cita online hace aproximadamente 1 ½ mes pero, la sorpresa fue que en dicha reunión apareció también el representante de la dark kitchen en cuestión, Cooklane. Me pareció una encerrona, dice Verónica.

Nos pidieron tregua, y hablar con los vecinos para que les “permitan” descargar el material para cerrar el techo de la futura obra. La respuesta de parte de los vecinos fue muy clara: “todo lo que quieran, pero que nos firmen un escrito donde se comprometan a NO instalar una dark kitchen en ese lugar” y “les proponemos otros sitios ubicados a pocos metros de la zona, por ejemplo el polígono de Santander, donde no molestan a nadie”.

La negativa de parte de Cooklane, impide llegar a un acuerdo y no habrá tregua. No habrá techo mientras los que viven en esa zona tengan claro que el Ayuntamiento deja que les arruinen la vida.

En lugares como en Londres o algunas ciudades de EEUU hay empresas que están utilizando parkings y containers modificados para solucionar este tipo de problema de forma asequible.

Antecedentes desastrosos.

Los antecedentes en España son lamentables.

Nadie niega el derecho de asociarse o trabajar, faltaba más pero es inadmisible que ante una normativa inconclusa y obsoleta, el Consistorio no esté al corriente, sabiendo del perjuicio que causa al buen funcionamiento del barrio.

Por algo están suspendiendo por un año este tipo de concesiones. Será por algo.

El Plan Metropolitano de la Colau.

¿Cómo se puede meter más contenedores para que recojan tanta cantidad de basura, liar al tránsito trayendo problemas de movilidad dejando circular decenas de motoristas y riders para llevar la comida a domicilio, permanentes cargas y descargas de materia prima, chimeneas enormes erigiendo desde cualquier patio de luz que tapan tus ventanas y te inundan la vivienda todo el día hasta altas horas de la noche con olores de frituras y todo tipo de alimentos industrializados, contrario a las medidas contra la contaminación del aire en la Metrópolis de Barcelona, y ruidos que van desde las 6:00 horas hasta las 2 ó 3 de la madrugada?.

Es que no son unas cocinas de un restaurante, son 20, 30 ó 40 cocinas que tiran humos por esas chimeneas, son locales industriales que ejercen de delivery.

La Alcaldesa difunde propaganda del partido que regenta Barcelona en Comú, que de común no tiene nada y dice muy claro en su punto 3 todo los contrario de los que está poniendo en marcha.

 

3. Ganar para democratizar las instituciones y decidir la ciudad que queremos.

Nada de lo que nos proponemos se podrá hacer si no cambiamos las reglas del juego. Tenemos que conseguir que las instituciones respondan a la voluntad de la población y no a los intereses de los grandes poderes económicos o de unos gobernantes acostumbrados a trabajar a puerta cerrada.”

y un largo etcétera.

Qué dice la ley.

Desde el punto de vista urbanístico, estas cocinas constituyen una actividad realizada en la ciudad en locales de uso industrial, según la clasificación del Plan General de Ordenación Urbana del Ayuntamiento, data de 1997, y es una legislación que se ha quedado obsoleta ante la aparición de esta nueva actividad.

Por lo que “la adecuación de un local para este uso requiere la ejecución de obras para adaptarlo a normativa vigente para esta actividad”.

Si no existe una limitación en los Estatutos de la comunidad, según el tipo de actividad que se puede realizar en el local y cuenta con la correcta licencia de actividad, solo se puede intervenir si se producen molestias a la finca, ruidos u olores, por lo cual se podrá cesar según la Ley de Propiedad Horizontal”.

Aún siendo una actividad “no alegal ni ilegal«, el Ayuntamiento debe trabajar en una serie de medidas debido a las implicaciones que estos espacios pueden tener para los vecinos.

Una de ellas es la modificación de las Normas Urbanísticas del Plan General para revisar la regulación industrial.

La fuerza de los Vecinos.

Están decididos a defender sus derechos. Piensan que no es contrario a los derechos fundamentales pretender que el Ayuntamiento compagine la distribución de actividades económicas con la barrial. «Es su deber. Dependemos de la buena gestión de parte de nuestros gobernantes que tanto cobran y bien viven, pues queremos lo mismo para todos nosotros. Mientras haya esperanza seguiremos luchando para que se nos escuche porque además las normativas actuales no son viables para tales efectos. Exigimos que se piense en una normativa exclusivamente para este tipo de negocios y que no se encaje en la que más se acerque. No es justo.»

De la misma manera Madrid está paralizando estas gestiones. Pero el tiempo y el estrés quién nos lo paga?.