El mundo de los felinos, ya sean salvajes o domésticos, tiene una capacidad innegable para acaparar la atención y despertar nuestro instinto protector. Esta semana, el foco mediático se divide entre un logro histórico para la conservación de especies exóticas en Texas y la incansable labor de las redes de adopción en Milwaukee. Son dos realidades muy distintas, pero ambas nos recuerdan el inmenso valor de darle a un animal el entorno adecuado para prosperar.
Un hito de la conservación en miniatura
El zoológico Cameron Park, en Waco, por fin ha bautizado a su residente más reciente, y el nombre le viene que ni pintado. Maverick, un cachorro de gato patinegro nacido el pasado abril fruto de la pareja formada por Gaia y Finn, ya tiene luz verde para recibir visitas. Los cuidadores aseguran que el pequeño hace honor a su nombre: va completamente a su aire, es un curioso empedernido y no para quieto un segundo. De hecho, en un vídeo reciente compartido por el parque, se le ve corriendo a toda pastilla por el césped, demostrando esa agilidad innata de los depredadores.
Quienes se acerquen al recinto de la casa del rancho a partir de este mismo fin de semana podrán verlo en acción. El horario está bastante acotado, de 11 de la mañana a una de la tarde de viernes a domingo, una rutina que mantendrá hasta que coja el tamaño y la soltura necesarios para mudarse al hábitat principal con el resto de su especie.
Maverick no es solo una cara bonita que atrae a los visitantes del fin de semana. Su nacimiento es un auténtico triunfo a nivel de conservación, ya que es el primer gato patinegro que nace en la historia de estas instalaciones. Para ponerlo en perspectiva, apenas hay una treintena de ejemplares viviendo en cautividad en todo el país. Estamos hablando de pequeños felinos salvajes autóctonos de África, con un tamaño que no supera al de un gato doméstico, pero con una reputación de cazadores implacables y feroces.
Desde el primer minuto de vida, el departamento de aves y pequeños mamíferos, junto con el equipo veterinario, se ha volcado en garantizar su bienestar. Para los más curiosos, la cadena local 6 News dedicó un episodio de su programa Backstage Safari a mostrar los entresijos de este hábitat, donde se puede ver a los padres de Maverick en su día a día.
El merecido retiro de una madre todoterreno
Cambiando diametralmente de escenario, a pie de calle en Milwaukee, nos encontramos con otro tipo de supervivencia felina. En un esfuerzo conjunto entre Milwaukee Record y la Urban Cat Coalition, y con el patrocinio de la tienda de mascotas Skilos, cada semana se intenta dar visibilidad a un gato de la zona que busca hogar. Y la indiscutible protagonista de estos días es Mrs. Butterworth, una gata supermamá, tremendamente dócil y con un rasgo físico peculiar: tiene polidactilia.
La historia de esta felina tiene tela. Sus crías acabaron de alguna manera en el servicio de control animal sin ella, pero los voluntarios lograron atar cabos, localizar a la misteriosa madre y reunirla con la camada para ponerla a salvo. Mrs. Butterworth ha criado a sus cachorros con una paciencia infinita, se ha comido todo el trabajo duro de la maternidad y ahora, francamente, está pidiendo a gritos jubilarse de la crianza para dedicarse a ser la consentida de alguna casa.
Si buscas independencia en una mascota, ella no es tu gata. Es una lapa de manual. Cualquier cosa que estés haciendo, allí estará ella, dispuesta a «ayudar» o simplemente a supervisar a menos de un palmo de distancia. Si te vas a otra habitación y la dejas atrás, te llamará suavemente para recordarte el terrible error que acabas de cometer. Su nivel de afecto roza el acoso amistoso, pero a la vez tiene una actitud envidiable ante la vida. Le dan igual las aspiradoras, el jaleo de la casa o el caos en general; después de sacar adelante a seis crías de golpe, esta gata está curada de espantos.
Esos dedos de más que tiene en las patas le dan el aspecto de llevar puestas unas manoplas extragrandes, lo que hace que cada vez que se pone a amasar parezca una panadera profesional a pleno rendimiento. Pasa bastante de los juguetes; si le das a elegir entre un plumero y sentarse pegada a ti, la compañía humana gana por goleada.
A nivel logístico, la gata es el paquete completo. Tiene el pelo corto, usa el arenero a la perfección, está esterilizada, microchipada, desparasitada y con las vacunas al día. Podría encajar bien en una casa con otros gatos si se hacen las presentaciones con cabeza, aunque su convivencia con perros o niños pequeños sigue siendo una incógnita. Lo que esta gata de verdad anhela es un compañero humano. Tras volcarse tanto en cuidar de otros, le toca que la cuiden a ella.
Como apunte final, sus seis cachorros (bautizados con un claro motivo culinario como Muffin, Pancake, Donut, Pop-Tart, Eggs y Waffles) también están buscando hogar, por si alguien se anima a adoptar en pareja. Hay que tener en cuenta que la asociación no dispone de un refugio físico, por lo que todos estos animales viven temporalmente en casas de acogida. Quien esté interesado en abrirle las puertas de su casa a Mrs. Butterworth o a cualquiera de sus crías, deberá rellenar una solicitud previa en su página web antes de poder concertar una cita para conocerlos.